No es que tu perro sea difícil. Es que nadie, con ningún nivel de olfato, puede mantener el mismo entusiasmo por lo mismo durante años.
Las pepas son convenientes, medibles y consistentes. Pero esa consistencia tiene un costo: la monotonía. El olfato del perro es entre 10.000 y 100.000 veces más sensible que el humano — y precisamente por eso se habitúa más rápido al mismo estímulo repetido.
El GUSTAZO no pide que rompas la rutina. Solo pide que le añadas algo diferente a lo que ya hay. Una cucharada de complemento cocido con pollo fresco, carne de res, hígado y vegetales reales — mezclada con las pepas de siempre — cambia el perfil sensorial del plato completamente.
El efecto es inmediato. El olfato del perro, que había dejado de registrar el plato como algo interesante, recibe un estímulo nuevo y responde. Llega más rápido, come más concentrado, termina más limpio. Así de directo es el efecto de romper la monotonía. Delivery gratis en Quito.